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REAL COLEGIO DE DONCELLAS NOBLES

Sobre Doncellas Nobles

La generosidad del Cardenal Silíceo le llevó a fundar el Colegio de Doncellas Nobles. Revolucionario por el nuevo concepto que acercó a las clases inferiores la más alta distinción educativa.

El copatronazgo del rey Felipe II, que aún se conserva hoy en la figura del rey Felipe V, le facilitó el convertirse en uno de los mejores colegios de Europa.

Un edificio aún hoy desconocido para muchos, abrió sus puertas al público en el año 2015. Entre sus múltiples tesoros con los que enamora a todos los visitantes, sin ninguna duda, el ambiente colegial que aun hoy se recoge entre sus muros. 

El mismo Cardenal Silíceo quiso ser enterrado aquí, por el cariño que tuvo al que fue su gran proyecto. El imponente sepulcro que hoy guarda sus restos es único en Toledo.

Historia

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LA INSTITUCIÓN

El Real Colegio de Doncellas Nobles fue fundado por el Cardenal Silíceo en 1551 para acoger jóvenes de pocos recursos, procedentes de la archidiócesis de Toledo y darles formación cristiana y humana. Años mas tarde el Rey Felipe II acepta el copatronazgo de la institución, pudiendo presentar doncellas de otra procedencia para la misma educación.

 El Real Colegio funcionó con los estatutos originales hasta 1988. Llegó a considerarse uno de los mejores colegios en Europa.

EL EDIFICIO

En las casas que pertenecieron a don Diego Hurtado de Mendoza, príncipe Mélito, se instaló el colegio en 1554. En el s XVIII Ventura Rodríguez terminó una reforma integral. En la fachada una puerta barroca permite el acceso a la iglesia. Por encima de la reja se conserva el relieve de Juan Bautista Vázquez el Viejo con una representación de la Virgen de los Remedios.

 A principios de los años 90, el edificio se adaptó para convertirse en residencia universitaria. En la plaza y edificios próximos pode- mos observar puertas con escudos del cardenal Silíceo que nos recuerdan otros espacios que utilizó el Colegio en épocas pasadas.

EL CARDENAL SILÍCEO

Juan Martínez Guijarro, o Silíceo, nació en Villagarcía de la Torre (Badajoz) en 1477.

Fue un arzobispo y cardenal de la Archidiócesis de Toledo en el periodo 1545 – 1557 y se le considera uno de los grandes arzobispos en la historia de la sede primada.

Procedía de familia humilde de labradores. Sus estudios le llevaron a Valencia con 17 años, a París con 21 y Salamanca como profesor en su Universidad. En 1534 Carlos I le nombra preceptor del príncipe Felipe (Felipe II). En 1541 es nombrado Obispo de Cartagena y en 1545 Arzobispo de Toledo. En 1556 el papa Pablo IV le nombra Cardenal. Se le considera un eminente humanista, matemático y es autor de numerosas publicaciones.

Murió en Toledo el 31 de mayo de 1557 y quiso ser enterrado en la iglesia del Colegio de Doncellas Nobles.

En el centro de su escudo figura el monograma de Jesús IHS rodeado de 8 lenguas de fuego y una divisa que reza «Eximunt tangentia ignem» (las cosas que me tocan extraen fuego). Remata el capelo cardenalicio borlas en color rojo.

ARTE

IGLESIA

La capilla-iglesia del Real Colegio de Doncellas Nobles es de estilo renacentista y barroco temprano. Tiene planta de cruz latina, bóveda de cañón con lunetos y crucero sobre pechinas.

El retablo principal contiene el lienzo de la Virgen con el Niño, junto a las doncellas y el fundador. Es obra de Alejandro Sémino. A los lados figuran retablos barrocos de la Virgen del Pozo (de Luis de Velasco) y de San Jerónimo (de autor desconocido).

Encima de la puerta que da acceso al patio se encuentra un retrato del cardenal Silíceo. A ambos lados de la nave, en la parte alta, figuran medallones con representación de santos de tradición toledana.

A los pies de la iglesia se encuentra el coro de capellanes que ocupaba el cabildo de hasta 7 sacerdotes al servicio del Real Colegio. En un nivel superior el coro de colegialas, resguardado con reja que contiene el escudo del cardenal. También podemos apreciar el altillo que hubo que procurar para el mayor número de colegialas en los mejores años del Colegio.

Son destacables también algunos lienzos, vidrieras, púlpito y decoración en láminas de oro por todo el espacio.

Son propiedad del Real Colegio de Doncellas Nobles dos cuadros de El Greco que estuvieron en esta iglesia hasta 1990, «San Francisco y el Hermano León» y «Cristo en la Cruz», hoy en depósito en la Catedral de Toledo.

SEPÚLCRO DEL CARDENAL SILÍCEO

En este mausoleo de mármol blanco y gris se encuentra enterrado el cardenal-fundador del Real Colegio de Doncellas Nobles, Juan Martínez Silíceo, fallecido en 1557.

Quiso ser enterrado “cerca de las colegialas” y aquí siempre ha reposado desde su muerte ―en una humilde caja de madera, cubierto por un paño negro y una mitra ― hasta la realización de esta magnífica tumba.

El sepulcro es obra del escultor Ricardo Bellver y Ramón (1845-1924) que ha representado primorosamente la figura yacente del cardenal con magníficos detalles en su vestimenta litúrgica, en la decoración vegetal, en dos representaciones de la vida del colegio a ambos lados y en las cuatro virtudes cristianas esculpidas en las esquinas.

PATIO

El patio de trazas de Ventura Rodríguez y ejecutado por Eugenio López Durango, esta construido con sillares de granito, tiene dos pisos con arcos de medio punto y pilastras adosadas con capiteles de orden corintio en el inferior y arcos rebajados y capiteles de orden compuesto en el superior. 

En un lado, una placa de cerámica nos recuerda la visita al Colegio del rey Alfonso XIII el 27 de febrero de 1928, en compañía del otro copatrono el Cardenal Segura y Saez. Bajo la misma, una salita restaurada con motivo de dicha visita. En ella vemos interesantes cuadros sobre cobre, sillería de cuero repujada por las internas y vidrieras firmadas por D. Moragón y fechadas en 1931 en la que se representa la habitual escena de las colegialas protegidas por la Virgen, hierros de Julio Pascual y gran profusión de cerámicas de Ángel Pedraza. 

En el lado opuesto nos encontramos útiles de cobre que sirvieron para recoger agua de los aljibes del edificio. A su derecha, el arranque de una monumental escalera que en tiempos debió dirigir a las estancias más nobles.

En el lado que queda entre la sala de Alfonso XIII y la escalera tenemos una puerta barroca adintelada que da acceso a la más noble de las habitaciones del edificio: el salón rectoral. Es la denominada Sala de Visitas donde se acogía a los familiares de las residentes que visitaban a las internas. 

Por las galerías que rodean el patio, encontramos azulejería con distintos pasajes del Libro de los Proverbios

SALÓN RECTORAL

Es una estancia grande de aspecto decimonónico con artesonado de época en cuyo centro decoran las armas de Silíceo.

Además de telas y doseles bordados, cuenta con 2 buenos tapices de la flamencos de la Fábrica Brabante -Bruselas, espejos barrocos, cuadros, divanes y cortinas. Figura un retrato de cuerpo entero del Cardenal Silíceo y debajo una jamuga con incrustaciones en nácar, quizá la única pieza que usara Silíceo.