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Cada una de las civilizaciones y pueblos que han pasado por Toledo han dejado en esta Iglesia su huella.

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COMO LLEGAR

Plaza del Salvador, S/N. Toledo

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(+34) 925 251 232

MÓVIL

(+34) 645 237 855

 

HORARIOS

Abierto de lunes a domingo.*

(Domingos y festivos entrada patio 10:00-11:30).

 

DEL 1 DE MARZO AL 15 DE OCTUBRE

10:00 - 18:45 ** (Entrada patio: 17:45-18:45).

 

DEL 16 DE OCTUBRE AL 28 DE FEBRERO

10:00 - 17:45 **

 

 

VENTA DE ENTRADAS

Las entradas y pulseras se adquieren en la taquilla del monumento.

 

TARIFAS

General: 2’80 €

Reducida: 2’40 € *

Gratuita: 0 € **

 

PULSERA TURÍSTICA: 9€

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* 1 de enero y 25 de diciembre cerrado.

24 y 31 de diciembre hasta las 13:00

** La taquilla cierra 20 minutos antes.

 

* Grupos docentes acreditados.

** Niños hasta 10 años. Religiosos acreditados. Residentes en Toledo.

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INFORMACIÓN Y SERVICIOS

No adaptado para personas con movilidad reducida
Está permitido tomar foto/vídeo
No dispone de aseos públicos
Audioguía no disponible
Existe punto de información
Existe material didáctico para profesores
Prohibido comer y beber
Existe una pequeña tienda
No dispone de consigna/ropero
Prohibido el paso sin ropa adecuada

QUIENES HAN VISITADO LA IGLESIA DEL SALVADOR OPINAN

Enrique

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Jordi

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Niness

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“La segunda mezquita de toledo”

En sus restos arqueológicos encierra junto a un tesorillo que tuvo, parte de los restos de lo que fue la segunda mezquiita de Toledo. Bella y esplendorosa.

 

“En su pequeñez radica su grandeza. ¡¡¡¡ Entra en la pulsera de los 8 euros !!!! Permiten hacer fotos”

De los 6 monumentos que entran con la pulsera de los 8 euros, este es el que más me ha impresionado.

 

“Imprescindible visitar el subterráneo”

Aunque no sea una de las Iglesias más famosas, las excavaciones que se están realizando merecen la pena ser visitada para entender cómo cada civilización ha ido construyendo sobre la anterior.

historia

EL EDIFICIO

El templo de San Salvador es una de las iglesias medievales con más restos entre sus muros distintos procedentes de edificios tardorromanos y visigodos. Desde el s.IX fue una mezquita, orientada al sureste. Conserva una torre de campanas sobre el primitivo alminar de mezquita, restos de un patio con arcos árabes sobre cementerio cristiano y sobre todo, una pilastra única de época paleocristiana o visigoda, con escenas de la vida de Cristo. En el reinado de Alfonso VII (siglo XII) se convierte en Iglesia dedicada a San Salvador.

 

Conversión en iglesia: La tormenta y la reina

Los historiadores de la ciudad recogen la tradición medieval que explica que hacia el año  1145, una tremenda tormenta sorprendió a la reina Doña Berenguela de Barcelona, esposa del rey Alfonso VII de Castilla, por las calles de Toledo, teniendo que guarecerse en este edificio, entonces principal mezquita. Como allí se hubieran postrado y hecho oración a Dios, cesando la tormenta, el rey ordenó convertir la mezquita en iglesia bajo la advocación de El Salvador, concretamente en el misterio de la Epifanía o Adoración de los Reyes, en recuerdo del día de su propia coronación en León. También recogen los historiadores el hecho de que sobre el arco de la puerta de acceso se colocó la imagen de la reina Berenguela, hoy desaparecida.

 

La Edad Moderna

Un incendio a finales de la Edad Media obliga a su reconstrucción. Los siglos de la Edad Moderna aportan nuevas imágenes de devoción al tiempo que castigan el inmueble con incendios, saqueos y desamortizaciones. En época barroca se añadió la terminación de la torre y se procedió al enfoscado de la base de la misma, ocultando los restos visigóticos hoy liberados.

 

Avatares en el siglo XIX y XX

El siglo XIX se inicia con el daño sufrido por la invasión de las tropas napoleónicas, quienes robaron las lámparas de plata que alumbraban el templo, junto con otras valiosas piezas, de nuevo en 1822 sufre un nuevo incendio que destruirá gran parte del templo, quedando sin afectar tan solo la capilla de Santa Catalina. La parroquia fue suprimida en 1842, entregándose sus objetos litúrgicos a la vicaría eclesiástica y a varias parroquias y conventos de Toledo y los pueblos. En el siglo XX experimenta los cambios litúrgicos fruto del Concilio Vaticano II, al tiempo que se convierte en sede de Cofradías con sus pasos procesionales. Sin embargo el culto disminuye por el descenso en el número de fieles, convirtiéndose en iglesia filial de la parroquia de Santo Tomé.

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Interior de la Iglesia

arte

ARQUITECTURA

¿Templo romano, basílica visigoda?

No ha podido demostrarse la existencia de un edificio anterior a la mezquita, puesto que el nivel de excavación no ha llegado a profundizar en el sustrato visigodo o romano. Sin embargo, sorprende la gran cantidad de relieves visigodos formando cenefas y cornisas romanas embutidas en los muros.

 

La primitiva mezquita

Puede considerarse la más antigua de la ciudad por los aparejos y los restos conservados, y la segunda en importancia, pues se convirtió en mezquita aljama tras la consagración como iglesia de la mezquita mayor en el solar de la actual Catedral en el año 1085, tras la conquista de Toledo por Alfonso VI. Los restos de la arquería antigua de arcos de herradura con una piedra caliza en la clave, característicos del arte califal, junto al alminar cuyo aparejo se asemeja al primer alminar de la mezquita de Córdoba, demuestran una datación temprana en la primera mitad del siglo IX.

 

La arquería musulmana

Posteriormente, como atestigua una inscripción en la Capilla de Santa Catalina, en el siglo XI se construye una nave, más que una simple reforma se cree que fue más bien una ampliación del espacio por haberse convertido en mezquita principal. En 1950 esta arquería de arcos de herradura que apoyan sobre 6 capiteles romanos reaprovechados y una pilastra visigoda, fue reconstruida sobre los arcos originales de los extremos.

 

 

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Restos arqueológicos

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Patio

ARQUEOLOGÍA

Descubrimientos arqueológicos

La última década de su historia se ha sometido a distintos procesos de investigación arqueológica, con la excavación del patio parroquial, la recuperación del paramento primitivo de la torre, tapado por las reformas medievales y barrocas, el estudio de los muros del interior y finalmente la excavación arqueológica de las naves del evangelio y central descubriéndose la primitiva planta de la mezquita original del siglo IX, con su recinto alrededor conteniendo un patio con aljibe y sus puertas diferenciadas, así como la constatación en cimientos y muros de la ampliación documentada en el siglo XI y consistente en adición de toda una nave cuya base está en la arquería actual de arcos de herradura.

 

El recinto y sus accesos

En el lugar del actual arco de entrada bajo las escaleras de pizarra estuvo el arco de entrada al recinto en el que quedan restos de las jambas en sillería de granito. Los materiales antiguos aquí alcanzan los ocho metros de altura, al igual que en el muro de quibla, mientras en la nave lateral, se han conservado cinco metros del edificio que posiblemente fuese algo mayor en altura. Estas partes contienen el mismo tipo de fábrica. Tras el arco de entrada pudo haber una zona de patio pequeño al que se accedía también por una triple arquería lateral, cuyos restos se encuentran sobre la puerta lateral de la iglesia y cuyos capiteles fueron probablemente reaprovechados en la reconstrucción de la gran arquería de arcos de herradura en 1950. Bajo la nave del evangelio ha aparecido a los pies, lo que parece ser una estructura de pozo con el brocal soterrado y muy descarnado.

 

El muro de quibla

El más importante de la mezquita que se orienta hacia la Meca, está colocado aquí al sureste. Contiene un mihrab primitivo de planta cuadrada situado en el antiguo presbiterio mudéjar, y tras la ampliación, desviado hacia el centro del muro en el espacio del actual presbiterio.

 

El patio

Situado en la cabecera del ábside, mediante una arquería, compuesta por tres columnas con capiteles romanos y visigodo, que sustentan cuatro arcos de herradura, en ladrillo, enmarcados por alfices y rematados por una cornisa de canecillos, similar a la de la mezquita del Cristo de la Luz. En el suelo, sobre el estrato anterior romano tardío, se aprecian dos estructuras más antiguas: una almagra y un muro de cierre de los siglos IX-X, similares a una musalla, o elemento para delimitar un espacio sagrado, o una zona de respeto en torno a la mezquita. Siendo iglesia, desde 1180 se convierte en cementerio, en el que se han localizado algunos ajuares, hasta fines del XIV en que se sella con cal y guijarros y se construye el aljibe.

OBRAS CARACTERÍSTICAS

La pilastra visigoda

La pilastra visigoda, para algunos  paleocristiana, es una de las piezas más antiguas en las que aparecen representadas 4 escenas de la vida de Cristo, quien a pesar del raspado del rostro por los musulmanes, pude distinguirse por su mayor tamaño y actitudes: Curación del Ciego, Resurrección de Lázaro,  Cristo y la Samaritana en el pozo y Curación de la Hemorroísa.

 

La capilla de Santa Catalina

D. Fernando Álvarez de Toledo, secretario y del Consejo de los Reyes, reconstruye la iglesia tras el incendio del siglo XV y añade nuevas capillas, entre las que destaca la capilla de Santa Catalina, hoy propiedad de los Condes de Cedillo, por bula del Papa Alejandro VI de 1496. En ella fue bautizada la infanta Juana de Castilla, nacida en las proximidades de la plaza. Entre las obras de arte que custodia destaca el magnífico retablo y la pintura del Calvario del toledano Correa del Vivar con elegantes figuras, blando modelado y color tornasolado, influido por el dibujo minucioso de su maestro Juan de Borgoña, el sentido monumental de Rafael y Leonardo, el dramatismo de Morales y el manierismo de Alonso Berruguete.

 

Obras artísticas

Preside la Capilla Mayor el pequeño retablo de mediados del siglo XVI, obra de Nicolás de Vergara el Viejo y Bautista Vázquez, con escenas de la infancia de Cristo y vida de la Virgen que glorifican a la Madre del Salvador y que en las últimas décadas estuvo en la Sinagoga de Santa María la Blanca. Destacan otras esculturas barrocas como las imágenes propiedad de la Cofradía del Calvario: el Cristo de la Fe del s. XVII, también reproducido en el panel del ceramista Aguado, y la Virgen del Rosario, talla de vestir del s. XVIII, restaurada en el XX.

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Retablo

saber más

DATACIÓN DE LA MEZQUITA

La segunda Al-Ýami´de Tulaytula

Por sus restos y aparejos es la más antigua mezquita de las conservadas en la ciudad. Con una orientación sureste (con un ángulo de 45º desde el sur), presenta dos etapas constructivas:

 

La primera en el periodo Omeya (finales del s. VIII – X), con restos en este periodo de una fase Emiral y otra Califal.

 

Si bien no tenemos evidencias para poder establecer una primera planta en época emiral, aunque no lo descartamos, en el periodo califal la mezquita presentaría una planta rectangular, más larga que ancha de 17,50 metros de longitud, y unos 15,50 m. de anchura, dividida en tres naves, siendo la nave central ligeramente más ancha (algo más de 5 m.) que las laterales (de unos 4 m.), separadas mediante dos arquerías.

 

La segunda en el periodo Taifa (s. XI) hasta su conversión al culto cristiano en 1145.

Existe una lápida de 1041, que conmemora una reforma o ampliación del edificio. Consistió en una ligera ampliación de la mezquita en sentido Noreste quedando el espacio interior distribuido también en tres naves. El edificio presentaría en este periodo una planta rectangular, más larga que ancha (17,50 m. de longitud y 15,40 y 16,30 m. de anchura), quedando la nave del evangelio con las mismas dimensiones (4 m.) y variando la nave central, que se amplía (con algo más de 7,50 m. de anchura) y la nave de la epístola de nueva planta (con 3,80 y 3,40 m. de anchura, máxima y mínima respectivamente). La fábrica en este periodo es de mampostería encintada.

La puerta principal y el patio o Sahn

A la sala de oración se accedía desde el muro de cierre noroeste (a los pies del templo actual) por una puerta de acceso principal situada tras la escalinata de pizarra negra y que conserva hacia el exterior la jamba derecha y el arranque del arco de herradura realizado en piedra arenisca, formado por el salmer y dovela. La altura de la jamba es de 2,50 metros hasta el salmer, calculando una luz entre jambas de aproximadamente 2 metros de anchura.

 

Tras el arco de entrada pudo haber una zona de patio pequeño al que se accedía también por una triple arquería lateral, cuyos restos se encuentran sobre la puerta lateral de la iglesia y cuyos capiteles fueron probablemente reaprovechados en la última reconstrucción de la gran arquería de arcos de

Bajo la nave del evangelio ha aparecido a los pies, en el ángulo norte, lo que parece ser una estructura de pozo islámico con el brocal soterrado fabricado con la piedra del interior. Vemos la parte trasera, muy descarnada bajo el cimiento del cierre actual de la iglesia, en donde se localizan unas construcciones pertenecientes a la fase Taifa del edificio. Enfrente hay otro pozo y en el lateral opuesto otro, que bien pudieron pertenecer a la mezquita o a su espacio ajardinado.

Sala de oración o Haram

de la Antigua Mezquita y su Mirahb

La excavación de la nave central y del Evangelio, ha sacado a la luz además de un potente nivel tardorromano en los muros de cierre de la mezquita, la división interior del antiguo Haram o Sala de Oración de la mezquita omeya, así como su muro de quibla.

 

La Sala de oración de la mezquita omeya (finales del s. VIII – X) parece se dividía en nueve tramos al igual que la mezquita toledana de Bab al Mardúm del año 999. La mequita taifa (s.XI) estaría distribuida en tres naves, mediante dos arquerías, conservando una de ellas y la cimentación corrida de la arquería desaparecida.

 

El mirahb de la primera mezquita omeya se encontraba en el muro que hoy cierra la llamada capilla de san Gregorio, creada a principios del siglo XVI en la cabecera de la nave del evangelio, y donde, embutidos en el muro y en la entrada a su cripta, se conservan sarcófagos funerarios antropomorfos. Presenta una planta rectangular de 1,70 m. de longitud x 1 metro de anchura interior, si bien el espacio interior pudo presentar planta semicircular ó poligonal más propio de este periodo. Se han encontrado fragmentos de almagra roja en el interior del mihrab. Gran parte estaría enlucido con los colores califales: el rojo y el blanco.

 

La segunda mezquita taifa situaba su muro de Quibla y Mihrab en el muro del fondo de la actual capilla mayor, centrado con respecto al acceso principal. Con una altura de 8 metros, conserva restos de la planta cuadrada de 3,10 m. de lado y de la esquina este de piedra de sillería. Presentaría una planta ligeramente rectangular, al exterior (3,20 m. x 2,70 m.)

 

Del suelo original no queda nada porque posiblemente no tuviera otra cosa que tierra batida con alfombras o esterillas, que sirven para calefactar.

Piezas decorativas islámicas

Entre las piezas decorativas encontradas en la excavación destacan un capitel islámico con decoración de volutas y palmetas, 15 fragmentos de fustes de pequeño tamaño y diferentes colores: grises, blancos y rosados, similares a los modelos cordobeses, una cabeza oriental de mármol, una piedra caliza tallada de extraordinaria calidad, policromada en color rojo y verde pistacho, que representa una arquitectura posiblemente de un mihrab, una gorronera y dos fragmentos de yesería polilobulada con restos de policromía en color rojo y añil. Teniendo en cuenta que el muro de quibla y el mihrab suelen ser la parte de la mezquita que presenta la más suntuosa decoración, la mayor parte de las piezas irían ubicadas en esta zona.

Arquería de arcos de herradura

Esta arquería es fruto de la reconstrucción llevada a cabo en 1950 tras el descubrimiento de los restos de ésta que se identifican con los arcos de arranque de los extremos (arcos 1 y 8) junto con los soportes y con el arranque del arco 6. La arquería está compuesta por arcos de herradura en ladrillo (a excepción de la dovela clave que es en piedra), con juntas finísimas, enjarjados, de proporción omeya clásica, excesivamente esbeltos, sobre cimacios prismáticos de piedra sostenidos por capiteles romanos de la primera mitad del s. II d. C. y otros tardorromanos. Los capiteles se asientan sobre siete soportes: seis columnas romanas y un pilar visigodo único, decorado con escenas de milagros de Cristo y motivos vegetales y geométricos. Según la forma del dovelaje el ladrillo y su mortero al estilo de los arcos de la mezquita aljama de Córdoba, algunos arqueólogos sitúan esta arquería en el periodo Omeya Clásico.

 

Paralela a ésta y, a una distancia aproximada de 5 metros, aparece restos de otra cimentación corrida, similar a la anterior.

La inscripción en áraba

Una inscripción sobre una lápida en letra árabe conservada en la capilla de Santa Catalina, conmemora el levantamiento de una nave en el año 1041 (432 H.) para ampliar la mezquita en época Taifa:

 

“En el nombre de Alá, el clemente, el misericordioso, se levantó este palacio (ó galería) con la alabanza y protección de Alá? bajo la dirección? de los dos empleados de la obra pía (de los legados piadosos), los dos directores, Abderrahmán ben Mohamad ben Alberola y Káçim ben Cahlán en el mes de racheb del año 432 (11 de Septiembre de 1040 á 30 de Agosto de 1041); compadézcase Alá del legatario (del que destina esto á usos piadosos), del que cuide ó tome parte en su obra, del que en él haga la oración y del que lea en él: amen, oh señor del universo: y bendiga Alá á Mahoma, el último de los profetas, y concéda(le la paz)”.

 

Si bien es cierto no se indica si se trata de una ampliación de la mezquita o de una reforma de una nave anterior se cree sería ésta, la actual nave de la epístola, separada por una impresionante arquería de arcos de herradura en parte original. A diferencia de la placa de Santa Justa que es fundacional, ésta es por tanto conmemorativa.

 

Según la anterior trascripción de Levi Provençal:“... se ha erigido esta nave gracias a Allah-que sea alabado- y con su ayuda, bajo la dirección de los gerentes de los bienes inalienables o de manos muertas, los intendentes “Abd ar-Rahman, hijo de Muhammad, hijo de Albairula (Alberola) y Kasin, hijo de Cahlan en el mes de regab del año 432 (7 de marzo 5 de abril de 1041), ¡Qué Allah sea misericordioso a quién dé una donación para (el mantenimiento de) este edificio, a quien se esfuerce en ello, a quien rece y a quien lea esta inscripción! Así sea, ¡Oh Maestro de muchos! ¡Y que Allah bendiga a Muhammad, el ministro de justicia de los profetas y que él los salve!”

 

 

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Arquería de herradura

Puerta lateral

Del paramento Suroeste del edificio islámico, es visible al exterior una estrecha franja de sillería encintada con ladrillo, donde se inicia y se une al alminar, así como en el interior, sobre la puerta lateral actual, el trazado de un arco apuntado de ladrillo,  que enjarja con otro en ladrillo del que se conserva el arranque, roto por el arco de acceso a la capilla de la Inmaculada de mediados del siglo XVI. Este tipo de arco apuntado es frecuente en el periodo Omeya, de influencia Siria y se apoyaría en soportes reaprovechados: romano y visigodo. Por los trabajos de picado en el muro realizados en la reforma de 1950, es posible que los dos fustes y dos capiteles se utilizaran para la reconstrucción de la gran arquería de arcos de herradura de enfrente.

La Pilastra Visigoda

Pieza muy destacada para la historia del arte paleocristiano y visigodo de finales del siglo VI o principios del VII, por contener escenas figurativas algo extraordinario en el arte visigodo. Presenta las habituales decoraciones geométricas y de roleos vegetales alusivas a la Trinidad y a la Eucaristía más cuatro escenas en torno a milagros de Jesús (de arriba abajo): Curación del Ciego, Resurrección de Lázaro, Diálogo con la Samaritana y Curación de la Hemorroísa. De tratamiento tosco y esquemático en los pliegues, presenta los rostros devastados por intervención de los musulmanes.

 

Las escenas se componen de dos figuras: el protagonista del milagro y Cristo, generalmente de mayor tamaño por su importancia, sobre un fondo en el que apenas se destaca alguna referencia espacial: un arco y muro de piedras tras el ciego, el templete de la tumba de Lázaro, el pozo de la Samaritana en el que se distingue el brocal y el cubo sobre él y otra arquitectura almenada en la Hemorroísa. La figura que toma la iniciativa, está en movimiento a la izquierda y Cristo a la derecha acerca sus dedos al rostro del ciego, extiende su vara de taumaturgo o mago para significar un milagro sobrenatural ante la tumba de Lázaro, se sienta junto al pozo para dialogar sobre el agua viva, o deja sobresalir su manto para que sea tocado por la Hemorroísa que, avergonzada por sufrir flujos de sangre y ser considerada impura, se tapa el rostro con la mano.

 

Algunas de estas escenas han sido favoritas desde el primer arte cristiano. La antigua oración de la Comendatio Animae o Encomendación del alma, pedía a Jesús Salvador que salvase el alma del difunto como había curado al ciego o resucitado a Lázaro, entre otros milagros. De ahí que aparezcan en los antiguos sepulcros paleocristianos y otros lugares de contexto funerario. Sin duda son pasajes evangélicos seleccionados por la liturgia en las catequesis cuaresmales y prebautismales y por tanto, conocidos por los fieles, por mostrar la potencia salvadora de Cristo.

 

El resto de piezas visigodas repartidas a lo largo de la iglesia están decoradas con roleos y hojas de tres pétalos o trifolias, en las que se ha querido ver una alusión a la Trinidad tras la conversión de Recaredo del arrianismo al catolicismo en el Tercer concilio de Toledo (año 589).

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Pilastra Visigoda

La Torre de campanas

antiguo Sawma´A o Alminar

Se trata del antiguo SAWMA´A o ALMINAR de 10 metros de altura, al que se superpuso un campanario en la época barroca. Tanto su aparejo como la disposición y tipología corresponden a los comienzos del Islam: finales del siglo VIII y principios del siglo IX. Su fábrica combina la mampostería,formada por sillarejo, con fragmentos tallados procedentes de construcciones romanas y visigodas. Sobre ella se aplicaba una torta de barro de alcaén sobre la que se disponía un enlucido de yeso y pintura. Con similar revestimiento se decoró en el Barroco, tal como muestran fotografías antiguas y que ha sido retirado tras la intervención del año 2002. En origen tenía una división interior de cuatro plantas sostenidas por forjados de madera, disposición sustituida en el periodo Taifa (s. XI) por un machón central, por el que discurre alrededor la escalera de acceso, cuando también se cierran los dos vanos de acceso originales, para abrir otro al interior del templo con acceso desde algún tipo de escalera.

La Capilla de Santa Catalina

Levantada hacia 1496 (fecha de la bula del Papa Alejandro VI para su consagración), por iniciativa de D. Fernando Álvarez de Toledo, secretario y del Consejo de los Reyes Católicos, quien reconstruyó la iglesia tras el incendio del siglo XV, y a su mujer doña Aldonza de Alcaraz, tal y como reza la inscripción que recorre los muros sobre una franja azul:

 

“ESTA CAPILLA MANDO FACER EL HONRADO CABALLERO FERANDO ALVAREZ DE TOLEDO, SECRETARIO Y DEL CONSEJO DE LOS CRISTIANISIMOS PRINCIPES EL REY DON FERNANDO  Y LA REINA DOÑA ISABEL”

 

De estilo gótico destaca la bóveda de crucería. En ella fue bautizada la infanta Juana de Castilla, nacida en las proximidades de la plaza. En la actualidad es una capilla privada perteneciente a los Condes de Cedillo, cuyo escudo campea entre grutescos en la reja del siglo XVI. Conserva el magnífico retablo original de finales del siglo XV con doce óleos sobre tablas que representan a los cuatro evangelistas, escenas del Nuevo Testamento y las esculturas de Santa Catalina, la Virgen con el Niño y el Calvario. Se atribuye a la escuela de Berruguete.

 

El Retablo del Calvario

de Correa de Vivar

En el muro derecho de la Capilla de Santa Catalina, en un apéndice de la capilla a modo de oratorio que se cubre con bóveda de mocárabes encontramos el magnífico retablo del toledano Correa del Vivar del año 1559-1560, que contiene la  gran pintura de la Crucifixión de Cristo, con dos donantes: D. Juan Álvarez de Toledo y D. Bernardino Illán de Alcaraz.

 

“Este magnífico retablo, obra ya del último año de la década de los cincuenta y que conserva toda su estructura renacentista, constituye una singular obra de “vanitas”. Consta de una gran tabla con un Calvario, y una predela donde se colocan, dentro de tres óvalos, tres bellas grisallas. El Calvario –que sin temor a equivocarnos podemos afirmar se trata de uno de los más bellos pintados por Correa- está integrado además de por Cristo, la Virgen, San Juan y la Magdalena, personajes habituales, por los comitentes, don Bernardino de Alcázar y Don Juan Álvarez de Toledo. El hecho tampoco resultaría insólito de no ser porque a los pies de cada uno de ellos coloca Correa sus respectivas calaveras y tibias, en clara alusión a la brevedad de la vida, la fugacidad y banalidad de los bienes terrenales, sobre los que debe primar la salvación del alma.

 

En la predela grácilmente incurvado aparece San Miguel, a quien invocamos en la hora de la muerte, como pesador de almas, entre las Santas Catalina e Inés. Compendio de “la maniera de Correa”, en esta obra se suman la delicada estilización de las figuras, el movimiento suave y ondulante de los cuerpos, la sutilidad del paisaje, el magisterio del retrato y, sin duda, la emotividad de los rostros. En estos se encuentra, en el de la Magdalena y sobre todo en el de María, el culmen de la expresión del patetismo y el dolor, como corresponde a una obra de devoción privada y fuerte contenido piadoso.” Pilar Fernández Vinuesa (Juan Correa del Vivar c.1510-1566 Maestro del Renacimiento español, Toledo 2010, p.78)

Enterramientos en la iglesia

Una referencia documental de 1.159 nos transmite la noticia de su conversión en iglesia en el reinado de Alfonso VII:

 

“Prisieron Cristianos la Iglesia de San salvador de Moros el día de S. Juan Baptista”.

 

Tras su conversión en iglesia en 1145 se detectan intervenciones hasta finales del s. XV en un tercer tipo de fábrica característica del periodo mudéjar, encontrando los primeros cambios estructurales en la creación del presbiterio y las capillas laterales fechadas a finales del siglo XV. Como medio de legitimar el edificio, tanto el interior como el entorno, comienza a utilizarse como espacio funerario desde entonces hasta el siglo XIX. Perduran numerosos restos de tumbas medievales, encajadas en arquitecturas a modo de panteón.

 

Al reinado de Fernando VII pertenece un enterramiento de un afrancesado con casaca de seda, zapatos con hebillas y monedas de las diferentes fechas de la guerra de la Independencia: de Napoleón, de José Bonaparte y de Fernando VII.

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Campanario

El patio y El lazarillo de Tormes

Construido sobre un estrato anterior romano tardío-visigodo, los restos más antiguos pertenecen al periodo islámico (S. IX-X): un muro y un estructura paralela con remate semicircular hecha de mortero y pintada de almagra, a modo de muro de cierre, similar a una musalla, o elemento para delimitar un espacio sagrado o una zona de respeto en torno a la mezquita.

 

La musalla con una altura de 20 cm delimita el espacio religioso. En el campo las hay individuales con forma rectangular con un semicírculo, donde el campesino se mete para orar. También se relaciona con la mezquita de muertos en la que se lavaban los cadáveres para luego llevarlos a la macbara. No sería aventurado señalar que hubo en un primer momento una gran explanada con una gran musalla y un minarete y que, poco a poco se construyó el edificio. Puede que delimitara todo el edificio o sólo la parte de quibla. Creando un espacio para albergar fieles en el exterior, en caso de saturación del interior.

 

Sobre las ruinas de estas estructuras se construye la arquería de unos 6 metros de altura, formada por cuatro arcos de herradura realizados en ladrillo trabado con mortero (el primero y el cuarto incompletos), enmarcados por alfices y rematados por una cornisa de canecillos, similar a la de la mezquita del Cristo de la Luz y sobre tres columnas con dos capiteles romanos de la primera mitad del siglo II d. C. y uno visigodo. Esta arquería adosada a un lateral de la mezquita, ocupando parte de su entorno, es una construcción posterior al edificio de la mezquita, de finales del siglo XII ó comienzos del siglo XIII, si bien algunos de sus elementos estructurales ya existirían, como el muro de cierre, sin embargo otros, como los soportes pudieron ser reutilizados en torno al siglo XVI-XVII, en la reforma tras el primer incendio del edificio.

 

Siendo iglesia cristiana, hacia el año 1.180 empieza a utilizarse como cementerio con tumbas antropomorfas, por encima de las cuales se situaron más enterramientos, en los que se han localizado algunos ajuares, hasta finales del siglo XV, cuando se sella con una capa de cal sobre la que se realiza un pavimento de guijarros dibujado con motivos geométricos.

 

La configuración del espacio actual corresponde a las reformas de finales del siglo XV, cuando se construye el nuevo muro para el altar mayor sobre restos de tipología mudéjar con diferente trazado al del mihrab de la mezquita, y la gran Capilla de Santa Catalina con su sacristía. Así mismo una de sus arquerías primitivas, formada por grandes arcos de herradura se cierra para separarse del convento de Santa Úrsula (B), al este. Es entonces cuando se construye un aljibe cuyo brocal gótico se conserva en el nivel que el patio tuvo en esa época. Sobre la arquería se construye la casa parroquial de la que nos habla el propio LAZARILLO DE TORMES en su novela picaresca del siglo XVI, cuando nos cuenta que terminó sus andanzas vendiendo los vinos del Arcipreste de San Salvador de Toledo, iglesia donde había “casa de párroco con patio y cementerio”.

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Patio

En el muro exterior de la capilla de San Gregorio, reconstruido en la reforma tras el incendio del siglo XV, y que reaprovecha el muro original de quibla y parte del mihrab, se utilizaron piedras romanas y visigodas, entre las que destacan un fragmento de cornisa de piedra caliza y una inscripción romana funeraria en latín. En su parte baja se han encontrado restos de escorias y parte de un horno, con restos de escorias, que se cree sirvió para la fundición de campanas a finales del siglo XVI y comienzos del siglo XVII, cuando se levanta el campanario.

 

Finalmente, en el siglo XIX se amplió la vivienda sobre la arquería que avanza al patio, y se continuó enmascarando las estructuras primitivas, tal y como exhiben las fotografías antiguas, hasta que la excavación del 2004-2005 permitió la recuperación del conjunto.

culto

HORARIO DE INVIERNO

DOMINGOS Y FEST.

 

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HORARIO DE VERANO

 

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