
El sepulcro de Juan Martínez Silíceo, cardenal y fundador del Real Colegio de Doncellas Nobles, destaca por su estilo neoplateresco y rica simbología.
En este sepulcro de mármol blanco y gris se encuentra enterrado Juan Martínez Silíceo, el cardenal-fundador del Real Colegio de Doncellas Nobles. Nacido en Badajoz en 1477 y fallecido en Toledo en 1557, fue arzobispo y cardenal de la Archidiócesis de Toledo entre 1545 y 1557, siendo considerado uno de los grandes arzobispos en la historia de esta sede.
Silíceo, de origen humilde, estudió en Valencia, París y Salamanca, donde fue profesor. En 1534, Carlos I lo nombró preceptor del príncipe Felipe (futuro Felipe II). Posteriormente, en 1541 fue designado Obispo de Cartagena y en 1545 Arzobispo de Toledo. En 1556, el Papa Pablo IV lo nombró cardenal. Eminente humanista y matemático, es autor de numerosas publicaciones.
Deseaba ser enterrado «cerca de las colegialas», y así ha reposado desde su muerte en una humilde caja de madera, cubierta por un paño negro y una mitra, hasta la realización de esta magnífica sepultura.
El sepulcro, obra del escultor Ricardo Bellver y Ramón (1845-1924), autor de «El Ángel Caído» en el Retiro de Madrid, es de estilo neoplateresco. Este estilo, también llamado gótico plateresco o protorrenacimiento, isabelino o Reyes Católicos, pertenece al renacimiento español que se desarrolló a finales del siglo XV y principios del XVI. Es una mezcla decorativa de los estilos gótico y renacentista, caracterizada por el uso de «grutescos», columnas o pilastras decoradas con elementos vegetales y animales fantásticos.
Ricardo Bellver representa la figura yacente del cardenal con magníficos detalles cargados de simbología, al pie del sepulcro, aparecen las cuatro virtudes cristianas o cardinales esculpidas en las esquinas; Justicia, Prudencia, Fortaleza y Templanza presididas por la Caridad, en referencia a las bondades que debían las doncellas practicar.


En el lado derecho, se muestra el momento en que la Emperatriz Isabel de Portugal, esposa de Carlos V, designa a Juan Martínez Silíceo como preceptor del joven príncipe Felipe de Austria, quien más tarde sería Felipe II. Esta relación personal entre Silíceo y Felipe II explica el cambio de nombre del Colegio de Nuestra Señora de los Remedios a ‘Real Colegio‘.
En la escena del lado izquierdo, se muestra la escena en la que el Cardenal Silíceo recibe las credenciales de un grupo de colegialas vestidas con el uniforme típico, haciendo referencia a los inicios del colegio.






